Protección de los consumidores

Descubra cómo protegemos a los consumidores frente a los daños que pueden provocar las conductas inadecuadas en el sector de los servicios financieros.

De cuentas bancarias a hipotecas, tarjetas de crédito, préstamos, ahorros y pensiones, prácticamente todos los adultos del Reino Unido son consumidores de servicios financieros. Por consiguiente, uno de nuestros objetivos es garantizar un nivel de protección adecuado para todos los consumidores. 

Trabajamos para proteger a los consumidores de formas muy diversas. Actuamos para asegurarnos de que los clientes son lo primordial para las entidades en sus actividades, les ofrecen productos y servicios adecuados, y priorizan su protección frente a los beneficios o ingresos de la propia entidad.

Supervisamos qué personas y entidades pueden participar en los mercados financieros, asegurándonos de que cumplen las normas antes de que los autoricemos.

Supervisamos cómo funcionan las entidades y podemos suspender las actividades que regulamos de aquellas entidades que no cumplen nuestras normas.

Intervenimos siempre que descubrimos que las entidades no están cumpliendo las normas. Esto puede conllevar imponer sanciones, impedirles operar u obtener compensaciones para los consumidores. También supone asegurarse de que los consumidores obtienen la información que necesitan de la forma adecuada, para que puedan tomar las mejores decisiones por sí mismos.

Nuestro trabajo en materia de prevención de delitos incluye nuestra campaña ScamSmart, dirigida a las personas más vulnerables a estafas de inversión. Nos proporciona herramientas para ayudar a los inversores a comprobar activamente las inversiones que les ofrecen de forma inesperada. Además, alentamos a los consumidores a que denuncien ante la FCA cualquier posible daño o conducta inapropiada que vean. Y colaboramos con una red de organizaciones de consumidores para dar a conocer nuestras campañas y nuestro cometido, así como para contribuir a fundamentar nuestro enfoque sobre la regulación.

La protección del consumidor contribuye también a la sana competencia e integridad del sistema financiero. Los consumidores han de saber que pueden confiar en las entidades cuyos productos compran y que están protegidos en caso de algo salga mal. Esto les da confianza para tomar decisiones y cambiar de unos proveedores de productos a otros. Esto significa que las entidades tienen importantes incentivos para tratar de forma adecuada a los consumidores y esforzarse por convencerles por su servicio, calidad, precio e innovación. Obtenga información adicional sobre cómo promovemos la competencia.